¿Qué es la felicidad?

Por: Lic. Prof. Jimena Trippano

¿Alguna vez te has preguntado qué es la felicidad? Algunos sostienen que la felicidad es un ideal difícil de alcanzar, mientras que otros afirman que se encuentra en lo cotidiano.

Para introducirme en este tema, voy a plantear los conceptos fundamentales de la felicidad en la Filosofía.

Edad Antigua

*Sócrates:

Sostiene que la verdadera felicidad consiste en hacer el bien, lo cual está relacionado con la virtud, con los valores éticos, que no tienen que ver con la fama, la belleza, el poder o la riqueza, sino con los valores del alma.

La felicidad es darnos cuenta de nuestra ignorancia, para poder alcanzar nuevos conocimientos acerca de la realidad. El ignorante sólo busca placer y poder, sentirse importante, pero esto conduce a la infelicidad. Se es feliz sin ignorancia, sin miedo, sin deseo, sin apego, sin sufrimiento.

*Platón:

Al igual que Sócrates, considera que la felicidad se encuentra en la virtud. Las virtudes más importantes para Platón son: la justicia y la templanza (equilibrio ante los placeres y dominio de los instintos). La virtud es la capacidad del alma para cumplir con su deber, es decir, que el hombre es feliz cuando hace el bien y cuando hace las cosas de la mejor manera posible.

*Aristóteles:

Considera que la felicidad es el bien supremo del hombre. Alcanzamos la felicidad cuando hacemos lo que es propio de nosotros, lo que amamos hacer y lo hacemos perfecto.

Aristóteles le da más importancia al alma que al cuerpo, por lo cual, la felicidad pasa por las capacidades racionales o intelectivas (entendimiento, voluntad, virtud). En cuanto a las virtudes, Aristóteles destaca la prudencia. También acepta que para ser feliz es necesaria una cantidad moderada de bienes exteriores y afectos humanos.

Por último, expresa que la felicidad es el fin último. Toda la vida estamos queriendo alcanzar metas, a través de medios que nos sirvan para tal fin. Pero el fin último, lo más supremo, es la Felicidad, de la misma forma que para Sócrates es el Bien y para Platón, la Verdad.

Filosofía Helenística

*Epicuro:

Considera que la felicidad se reduce al placer y la ausencia de dolor. Por lo cual, hay que elegir siempre aquellas acciones que nos aporten el mayor placer y el más duradero.

La felicidad consiste en alcanzar la ataraxia (tranquilidad, serenidad), lo cual se logra disminuyendo la intensidad de las pasiones y deseos y siendo fuerte ante la adversidad.

Tanto Aristóteles como Epicuro hablan de la necesidad de la prudencia para ser feliz, pero por prudencia no entienden exactamente lo mismo. Aristóteles cree que la prudencia es una especie de inteligencia práctica, que consiste en la capacidad de pensar antes de actuar. Mientras que Epicuro expresa que la prudencia es el hacerse cargo de las consecuencias de cada acción.

*Estoicos:

La felicidad, para ellos, consistía en la paz y la tranquilidad del alma (ataraxia). Pero, en contraposición con los epicúreos, la ataraxia no consistía en la búsqueda del placer y la ausencia de dolor, ya que eso no siempre depende de nosotros.

Para los estoicos, el camino que llevaba a la ataraxia era la independencia y desapego ante los bienes del mundo exterior, porque no depende de nosotros controlar las pasiones.

Mientras que Aristóteles entiende como virtud aquellas cualidades del carácter que pueden aprenderse mediante el ejercicio; para los estoicos, la virtud consistía fundamentalmente en aceptar de buena manera el destino.

Edad Media

*San Agustín:

Considera que no puede llamarse feliz el que no tiene lo que ama, porque el que desea lo que no puede conseguir, vive en un tormento; ni el que tiene lo que ama, si no es deseable, porque se está engañando; ni el que no ama lo que tiene, aun cuando sea lo mejor. Por el contrario, sostiene que la vida es feliz cuando se posee y se ama lo que es mejor para el hombre.

La felicidad está en la perfección del alma, es el acercamiento a Dios, la sabiduría, el conocer y poseer la verdad. Por lo tanto, la felicidad es eterna, porque el que se acerca a Dios, nunca estará solo.

*Santo Tomás:

Considera que la felicidad es un bien que todos quieren alcanzar, y se logra mediante los actos éticos humanos, donde intervienen la razón y la libre voluntad.

Al igual que Aristóteles, le da mucha importancia al alma, pero también señala que hay que cuidar al cuerpo, porque es el vehículo del alma.

Edad Moderna

*Descartes:

Señala 4 maneras de llegar a la felicidad:

  1. Conformismo y moderación ante las leyes (al igual que Santo Tomás).
  2. Firmeza ante las decisiones.
  3. Capacidad de cambio.
  4. Progresar en el conocimiento.

*Hume:

Al igual que Aristóteles, considera que el bien es la felicidad, algo colectivo, es decir, que para poder conseguir una felicidad individual, se debe conseguir la felicidad colectiva.

Hume sostiene, además, que no existe lo innato, entonces, todo se adquiere con la práctica, lo cual también coincide con Aristóteles, quien afirma que la felicidad se adquiere con el ejercicio de las habilidades propias del ser humano.

*Kant:

Kant considera que la felicidad forma parte integrante del sumo bien, el cual es para el hombre la síntesis de virtud y felicidad. Pero el sumo bien no es realizable como tal en el mundo natural, porque nada garantiza en este mundo la perfecta proporción entre moralidad y felicidad o porque nada garantiza la satisfacción plena de todos los deseos y tendencias del ser racional en que la felicidad consiste. En el mundo natural, por lo tanto, Kant declara imposible la felicidad, y la remite a un mundo inteligible que es “el reino de la gracia”.

*Hegel:

Sostiene que la felicidad es el ideal de un estado o condición inalcanzable, reducida al concepto de satisfacción absoluta y total. Al igual que Kant, la considera imposible de alcanzar.

*Locke:

Locke dice que la felicidad es el más grande placer que seamos capaces de alcanzar; y la desgracia, el dolor mayor. Hay un grado mínimo de felicidad, que es ese estado en que, libres de todo dolor, se goza de un placer presente, conformándonos con lo que tenemos.

*Leibniz:

Sostiene que la felicidad es un placer duradero, lo que no podría suceder sin un progreso continuo hacia nuevos placeres.

Edad Contemporánea

*Russell:

Es uno de los pocos que en la edad contemporánea defiende la noción de felicidad. Considera una condición indispensable para alcanzar la felicidad: la multiplicidad de los intereses, de las relaciones del hombre con las cosas y con los otros hombres y, por lo tanto, la eliminación del egocentrismo, del enclaustramiento en sí mismos y en las propias pasiones. Se trata de una condición que coloca a la felicidad al lado opuesto de aquella autosuficiencia del sabio, que los antiguos (Sócrates, Platón, Aristóteles y los filósofos helenísticos) habían destacado más.

*Nietzsche:

Diferencia dos clases de felicidad: a) la felicidad a la que aspiran los mediocres (vida cómoda y placentera); b) la vida en la que hay que enfrentarse a retos, a través del aumento de la fuerza vital. Existe, para Nietzsche, la llamada voluntad de poder, que es esa fuerza que nos da la vida y que nos ata a ella y hace de la vida algo atractivo, interesante, aún a pesar del dolor y el sufrimiento inevitables.

En contraposición con los filósofos antiguos, Nietzsche considera que no hay que aspirar al descanso y a la tranquilidad ni a la indiferencia contra el mundo; sostiene que los dolores y el sufrimiento no pueden evitarse. En cambio, la felicidad para Nietzsche, consiste en el placer asociado al aumento de la fuerza vital, que la persona experimenta cuando lucha contra el mundo, por llegar a ser uno mismo, cuando se atreve a enfrentarse con obstáculos o cuando supera la adversidad y el dolor, cuando es capaz de intentar y de crear nuevas maneras de ser, modos originales de vivir y de ver las cosas, diferentes a las de la mayoría.

*Sartre:

Sostiene que la felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace. Destaca la importancia de estar a gusto con lo que tenemos, con lo que hacemos, con lo que podemos ser.

No hay que desear tanto lo complicado o lo imposible, sino contentarse con lo que tenemos, eso es la felicidad para Sartre.

 

Se podría pensar que, si se tienen en cuenta las diferentes concepciones que han evolucionado a lo largo del tiempo y que aún perduran, llegaremos a la conclusión que la felicidad es interna, que es subjetiva y depende de las experiencias y modos de pensar de cada individuo particular, como también lo es el modo de alcanzarla.

En mi opinión personal, considero que la felicidad no es el fin último, sino que se halla presente en todo momento en nuestra vida, sólo tenemos que aprender a hallarla en los pequeños instantes, en la simplicidad de nuestras actividades cotidianas y en el tiempo compartido con aquellos que amamos.

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