Gestión de la escuela y calidad educativa

El siguiente artículo tiene el objetivo de indagar acerca de la gestión escolar y su influencia en la calidad educativa. Se busca profundizar en las dificultades y ventajas de la tarea del equipo de conducción, para poder esclarecer su eficiencia.

Para que la gestión escolar sea eficiente, el equipo directivo debe implementar sus funciones, prestando atención a la colaboración de las partes, entre ellos, los nuevos profesores, quienes con sus ideas, pueden transformar la calidad educativa. Para que esto suceda, el directivo debe hacer uso de un buen liderazgo, sin perder de vista la tarea primordial de la escuela, que es formar a los alumnos.

Tal liderazgo debe ser firme, con un sentido claro; y el líder debe conocer no sólo sobre el funcionamiento del establecimiento, sino también debe tener conocimiento de lo que ocurre en el contexto de la institución y de los alumnos, particularmente. Uno de los problemas a los que se enfrenta la gestión escolar en la actualidad es específicamente que no se centra en problemáticas de interés para la situación particular a la que enfrentan; es así que se enfocan en soluciones mal implementadas, que no concuerdan con los valores que se pretende impartir.

En este sentido, pensando en la relevancia de la educación, la escuela debe dar respuesta a las necesidades individuales y sociales de la comunidad a la que está destinada.

Otra de las dificultades es el escaso cumplimiento de la normativa escolar; en primer lugar, esto sucede porque los responsables de estos contratos son los directivos y falta la participación de las partes involucradas, con lo cual, no se hace uso del objetivo democrático al que se pretende llegar. En segundo lugar, el campo de acción debe estar delimitado por límites claros y precisos, para que la normativa pueda comprenderse y cumplimentarse de forma efectiva. Los límites no deben paralizar y ser obedecidos por temor, sino que deben ser comprendidos por los integrantes de la institución, sabiendo cuáles son las consecuencias de no cumplirlos, las cuales afectarán a todos.

Para la construcción de una buena escuela, estas limitaciones deben ser resueltas, y el equipo directivo debe pensar en un trabajo conjunto y colaborativo, como expresa Antúnez[1], facilitando de este modo las acciones en la institución; ya que todos los integrantes de la escuela tienen una visión distinta de las dificultades y en equipo podrán solucionar los conflictos que pudieran surgir, de manera integral y comprometida con el objetivo de la institución escolar.

De acuerdo con Frigerio y Poggi[2], una de las ventajas de lograr un trabajo en equipo eficaz es obtener mejores resultados, ya que las actividades combinadas de varias personas funcionan de forma más eficiente que la suma de estas actividades individuales; por ello es que una de las funciones del equipo directivo es delegar tareas y responsabilidades a otros miembros de la institución. Otra de las ventajas es reducir las comunicaciones clandestinas, y hacer posible  una mejora en las relaciones interpersonales y la comunicación. Al ser considerados, los actores sienten un mayor grado de pertenencia institucional y de capacitación profesional.

De esta manera, se debe trabajar en las variables que favorecen el trabajo en equipo, entre los directivos y docentes, para lograr la eficiencia y la calidad educativa.

Por otra parte, no hay que olvidarse de considerar la formación de directivos y de docentes, debido a la evolución de los contenidos y la reconfiguración del curriculum, según expresa Poggi, “…como consecuencia de un proceso acelerado de producción y circulación de saberes, que generan a la institución educativa nuevas demandas…”[3], como la atención a la diversidad y las nuevas exigencias del mercado laboral y de desarrollo.

La formación continua del profesor y de los directivos es un proceso necesario, ya que posibilita que éstos se encuentren más preparados para las problemáticas que pudieran acaecer y estar capacitados para las nuevas demandas sociales que impone el medio. Por ello, es imprescindible el ascenso del profesor y su formación permanente.

Concluyendo, son varios los factores que permiten alcanzar la calidad educativa, como la formación continua de docentes y directivos, y un buen desempeño del equipo de conducción, centrado en el trabajo en equipo y la delegación de tareas.

[1] Antúnez, Serafín. (2000). La acción directiva en las instituciones escolares. Barcelona: Horsori.

[2] Frigerio, Graciela; Poggi, Margarita y Tiramonti, Guillermina. (1992). Las instituciones educativas: Cara y ceca. Buenos Aires: Troquel.

[3] Poggi, Margarita. (2001). La formación de directivos de instituciones educativas. Buenos Aires: IIPE-UNESCO.

 

Por Lic. Prof. Jimena Trippano

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