Cyberbullying como factor de disrupción escolar

El eje abordado en el siguiente artículo es el Cyberbullying como factor de disrupción escolar. El término Cyberbullying surge de lo que es el Bullying tradicional, el acoso escolar entre compañeros, a base de violencia física, psicológica y sexual. Pero, a diferencia de éste, en el Cyberbullying se utiliza la tecnología para ejercer el acoso psicológico entre pares.

Se toma en consideración este tema porque está avanzando mucho en nuestra sociedad y por el peligro que conlleva en los niños y jóvenes.

Se trata de Cyberbullying la amenaza, el acoso, la humillación de un joven a otro, mediante las redes sociales, mail o Whatsapp. Con el impacto de la tecnología en la sociedad y en los medios de comunicación, el Cyberbullying está creciendo entre los jóvenes de todos los estratos sociales. Asimismo, es de destacar que este tipo de violencia suele llevarse a cabo en el anonimato que conlleva el uso de las redes sociales, ya que éstas posibilitan el uso de apodos; posiblemente, muchos de los jóvenes que agreden a otros vía tecnológica, no se atreverían a hacerlo en persona.

Los chicos que se dedican a agredir a otros por esta vía lo hacen, no con un objetivo en especial, sino sólo por el gusto de hacerlo, porque sienten placer al ver a otros sufrir. Mientras que las víctimas muchas veces sufren en silencio porque tienen miedo o vergüenza de relatar a sus padres u otros mayores lo que están viviendo; en ocasiones, las víctimas no sólo sufren la humillación y las burlas, sino que también esta violencia pasa a un nivel físico. Ejemplo de ello es cuando un joven crea un evento en Facebook para agredir a determinada persona por una característica física (como “ser linda”) y luego se reúnen para llevarlo a la práctica, a la salida del colegio o en cualquier otro lugar de encuentro de adolescentes.

Otros ejemplos de métodos para llevar a cabo el Cyberbullying son: el chantaje, haciendo circular fotos o información falsa de la víctima; dejar comentarios ofensivos o que degraden a la víctima en las redes sociales con la intención de que otros opinen y se sumen a la humillación; crear un perfil falso de la víctima en las redes sociales o usurpar su clave de correo electrónico, entre otros.

Una de las modalidades de Cyberbullying más habituales en la actualidad es el sexting, que consta de enviar fotografías con poca ropa o con poses sexuales explícitas, sin tomar en consideración que esas fotos luego pueden ser viralizadas. En ocasiones, la foto de la víctima es robada de la web, teniendo en cuenta que la “moda” es sacarse fotos en ropa interior y compartirla en las redes, sin considerar el peligro que ello conlleva; otras veces, la misma víctima envía fotos por whatsapp a una persona, confiando en ella, sin saber que la van a hacer circular entre amigos o conocidos.

En este sentido, el sexting ocasiona otra práctica que González de Rivera (2003) denomina “luz de gas”. “…Hacer luz de gas consiste en intentar conseguir que alguien dude de sus sentidos, de su razonamiento y hasta de la realidad de sus actos…”[1]. Con el efecto mismo de la manipulación y las amenazas para no reproducir fotos o datos de la víctima, se genera un temor intenso de parte de ésta, que lo lleva a actuar en base a ese miedo, dejando de comportarse como sí mismo, lo cual se trataría de un maltrato psicológico.

Se puede mencionar la serie “13 reasons why” para ejemplificar el daño que puede ocasionar el Bullying, más específicamente la modalidad de Cyberbullying y sexting, en sus víctimas, puesto que la trama comienza con un suicidio, pero también hay otras víctimas que sufren consecuencias de todo tipo que dañan su salud física y psicológica.

Es así que el mal uso de la tecnología ha ocasionado otra forma de violencia, que también tiene su consecuencia en el ámbito escolar, puesto que mucho de lo que circula en internet, lo ven los jóvenes a través de su celular en el colegio. Este abuso conlleva un acto disruptivo, ya que los alumnos no encajan con los valores y principios tradicionales de la institución[2]; ellos se encuentran más avanzados y necesitan otro tipo de motivación.

El acto disruptivo se genera principalmente porque la escuela ha quedado en el tiempo, sin adaptarse a las nuevas necesidades e intereses de los alumnos, quienes se aburren en el colegio y quienes, además, muchas veces no tienen un límite claro acerca de lo que el uso de la tecnología implica y sus consecuencias.

Por ello, se busca que los profesores se capaciten en la utilización de la tecnología en el aula, y que implementen estrategias más creativas que permitan a los estudiantes ser sujetos activos en su aprendizaje; asimismo, formarlos en valores y transmitirles los beneficios y los riesgos de usar las redes sociales, para que puedan aprender a hacer un buen uso de ella.

Como se precisó anteriormente, el Cyberbullying hace su entrada en la escuela, cuando por ejemplo, se citan entre los jóvenes en las redes sociales para encontrarse en el colegio o a la salida para agredir a alguien; o cuando comienzan a hacer circular fotos, mensajes humillantes, burlas o mentiras sobre una determinada persona, y éstos se distribuyen por personas del mismo curso o diferentes, con el fin de humillar y hacer sentir mal a la víctima.

En este sentido, desde la institución educativa deben buscarse medidas para prevenir o actuar frente al Cyberbullying, ya que muchos alumnos se quejan de que los docentes no reaccionan ante estos casos y la violencia se acrecienta. Por eso es que todos los actores de la institución deben intervenir desde su lugar para parar este fenómeno. De igual manera, se pueden usar videos, películas, análisis de casos reales, para que los jóvenes puedan percibir qué sienten las víctimas de violencia y generar espacios de reflexión para que ellos mismos puedan pensar sobre lo que están haciendo o para que aprendan a frenar la violencia de la que son testigos a diario.

Por tal motivo, se considera apropiado establecer nuevas prácticas y límites, más atentos a la nueva tecnología y a la forma de comportamiento de los alumnos actuales. De esta forma, se pensaría en estrategias que sean de utilidad para explicar a los estudiantes los beneficios de los medios tecnológicos, pero también las consecuencias del mal uso y los daños que puede llegar a ocasionar. Es clave el uso responsable de la tecnología en el aula, para acercar la brecha que separa a las nuevas generaciones de los docentes, y generar así conciencia en ellos, previniendo la violencia.

Concluyendo, el Cyberbullying está creciendo desmedidamente en todos los estratos sociales, y es deber de los adultos (directivos, maestros, padres) ayudar a concientizar a los niños y jóvenes sobre el uso de la tecnología, sobre la importancia de respetar a sus compañeros, sobre los riesgos de la violación a la intimidad o compartir material inadecuado en las redes sociales, donde parece que fuera un espacio privado, pero en realidad cualquiera puede acceder a esos materiales, haciendo un uso inapropiado de ellos, con la consecuencia que esto puede ocasionar.

Asimismo, generar espacios en las instituciones educativas o en otras organizaciones sociales, para que los jóvenes aprendan a canalizar sus emociones de manera positiva, mediante la música, el arte, el deporte, el baile, la poesía u otras manifestaciones culturales; de esta forma, se estaría evitando el despliegue de la violencia y se estaría formando individuos con valores. Habría que lograr que los mismos jóvenes frenen la violencia haciendo uso de estrategias motivadoras que promuevan el bienestar y la salud física y psíquica, logrando vínculos sanos con sus pares y con adultos.

Detener la violencia no es imposible, sino que es cuestión de buscar estrategias acordes para las nuevas generaciones.

 

[1] González de Rivera, José Luis. (2003). El maltrato psicológico: Cómo defenderse del Mobbing y otras formas de acoso. Madrid: Espasa, p. 75.

[2] Aramendi Jáuregui, Pello. (2009). “Aprender a convivir: un reto en la educación secundaria obligatoria”. Educación y Diversidad, Universidad del País Vasco, p.65.

 

Autora: Lic. Prof. Jimena Trippano

Lic. en Educación

Prof. en Psicología